Recomendaría escuchar esta canción mientras estuvieras leyendo esto, no por la letra (por que la letra contradice todo lo que escribí en esta historia xD), sino por la música, por tener algo que acompañe a este escrito... Midnight Hour - Running Away
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Llegó
el día del concierto, ella estaba esperando con unas amigas y un chico a que
los demás chicos llegasen para poder seguir disfrutando plenamente de la
variedad de cantantes que iban saliendo. Escuchó un jaleo detrás suya y
sabiendo quiénes eran, sentada en la silla giró la cabeza para mirarles con una
sonrisa –éstos chicos… van así de
despreocupados por la vida- pensó.
Ellos
tomaron asiento en la mesa en la que estaban y saludaron a dos de las chicas y
al chico que había.
-¡Hola! Yo también existo –dijo de broma la chica a la
que no habían saludado aún-.
-Si quieres que te saludemos tendrás que
venir a saludarnos uno a uno –dijo uno de ellos riéndose-.
-Mirad que sois… -dijo la chica sonriendo
mientras se levantaba para saludarles como era debido-.
Fue a
saludar al primero y le dio dos besos, fue al siguiente e igual; con el
siguiente, pasó algo que jamás se esperaba de él, cuando ella se iba a acercar,
él se levantó de la silla y se aproximó a ella, le dio la vuelta y la envolvió
en sus grandes y musculosos brazos, haciendo que ella se quedase totalmente
sorprendida por el inesperado acto de su amigo; ambos sonrieron y el chico se
volvió a sentar en su silla. Cuando la chica fue a saludar al último chico y le
vio la cara de mosqueo que tenía, decidió que sería mejor levantar la mano en
señal de saludo y sentarse donde estaba hace un rato.
Le
había resultado la mar de extraño, pero no pensó mucho más en el asunto. Tenía
otras cosas en las que pensar, como en qué hacer con el otro chico que llevaba
con ellas un buen rato, ella sabía que él la quería, pero ella no sabía si
sentía lo mismo, nunca le había pasado algo como eso, puesto que ella era
siempre la que se enamoraba antes.
Ella le
miraba mientras seguía pensando en qué decirle a ese chico, ese chico la miraba
de vez en cuando, vergonzoso de lo que pudiese responderle. Pero ninguno de los
dos se percataba de que había otra persona que les estaba mirando a los dos,
que sentía una opresión en el pecho cuando se le pasaba por la cabeza las cosas
que estaría pensando la chica mientras miraba a otro chico que no era él. ¿Qué
iba a hacer? Nunca se le había confesado, la quería tanto que tenía miedo de
confesarle sus sentimientos, así que solo se dedicaba a ser uno de sus mejores
amigos.
El
concierto terminó y todos iban a salir afuera del local.
-Hey! –le dijo una chica a su amiga- venga vamos~
-Un segundo, quiero beber algo de agua antes
de salir de aquí.
-Está bien, entonces te esperamos todos
afuera –dijo su amiga mientras se iba con todos los demás; o tal vez no con
todos…
La
chica se acercó a una mesa que estaba alejada para coger un vaso y echarse
agua; terminó de beber y sintió que alguien estaba acercándose a ella desde
atrás, fue a darse la vuelta, y sin darle tiempo a girarse, sintió unos brazos
que se iban desplazando bajo los suyos, lentamente la recorrían de una manera
anhelante, con toda la delicadeza y pasión con la que se puede tocar a una
persona. Al llegar a sus manos, las
acarició tímidamente mientras las juntaba y las colocaba en su barriga al mismo
tiempo que la abrazaba desde atrás. Pegó su cuerpo al de ella, como si quisiera
fusionarse en ese mismo momento y convertirlos a ambos en uno solo, se acercó
al oído de ella desde el lado izquierdo y como un susurro le dijo ‘’No me dejes nunca… te necesito a mi lado.
Te amo’’.
En ese
momento ambos conectaron de la forma más extraordinaria que pueda haberse, el corazón de aquel chico
se había destapado, y el de la chica, sin ella saberlo, también. A ella le
latía el corazón de una forma desenfrenada, él le estaba demostrando cuánto la
amaba; ella finalmente se giró y le vio la cara al chico, era su amigo, el que
antes la miraba de una forma tan extraña. Se miraron a los ojos, y a través de
ellos podían ver el alma del otro; se podían transmitir los sentimientos que no
se atrevían a desvelar en palabras.
Él la
agarraba con firmeza, pero a la vez también con delicadeza y ternura; ella se
aferraba a él de su cuello, apoyó su cabeza en el pecho del chico, cerró los
ojos y escuchó los latidos de su corazón, ¡parecía que se le iba a salir! Pero
sonrió, porque sabía que al de ella le pasaba lo mismo.
Sus
respiraciones se entrecortaban, ambos estaban muy nerviosos, se necesitaban en
aquel momento con desesperación y no sabían por qué.
-No te vayas, quédate conmigo… -le dijo
él a ella con la voz entrecortada y temblorosa-.
Ella
sabía que debía irse con los demás, y él también, pero su voz interior le decía
que se quedase con él, que no se marchase.
No
podía describir lo que sentía en ese momento, jamás la habían hecho sentir así,
jamás pensó que él precisamente la hiciese sentir así. Podía descifrar a través
de lo que le había dicho anteriormente que la quería como no había otra cosa en
el mundo, y aquella forma en la que la agarraba, de forma tan posesiva, con
dulzura, con cuidado, con pasión, con amor… La habrían abrazado de esa forma miles
de veces, pero esa era la primera vez que sentía algo especial con este acto.
Algo único e inigualable.
‘’
La luna no durmió; por esperar a abrazarte en mi casa y, el sol despertó tan
triste; que no sonrió por no verse reflejado en tu mirada.’’