miércoles, 6 de agosto de 2014

Sueño del 5 de Agosto.

Recomendaría escuchar esta canción mientras estuvieras leyendo esto, no por la letra (por que la letra contradice todo lo que escribí en esta historia xD), sino por la música, por tener algo que acompañe a este escrito... Midnight Hour - Running Away

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Llegó el día del concierto, ella estaba esperando con unas amigas y un chico a que los demás chicos llegasen para poder seguir disfrutando plenamente de la variedad de cantantes que iban saliendo. Escuchó un jaleo detrás suya y sabiendo quiénes eran, sentada en la silla giró la cabeza para mirarles con una sonrisa –éstos chicos… van así de despreocupados por la vida- pensó.

Ellos tomaron asiento en la mesa en la que estaban y saludaron a dos de las chicas y al chico que había.

-¡Hola! Yo también existo –dijo de broma la chica a la que no habían saludado aún-.

-Si quieres que te saludemos tendrás que venir a saludarnos uno a uno –dijo uno de ellos riéndose-.

-Mirad que sois… -dijo la chica sonriendo mientras se levantaba para saludarles como era debido-.

Fue a saludar al primero y le dio dos besos, fue al siguiente e igual; con el siguiente, pasó algo que jamás se esperaba de él, cuando ella se iba a acercar, él se levantó de la silla y se aproximó a ella, le dio la vuelta y la envolvió en sus grandes y musculosos brazos, haciendo que ella se quedase totalmente sorprendida por el inesperado acto de su amigo; ambos sonrieron y el chico se volvió a sentar en su silla. Cuando la chica fue a saludar al último chico y le vio la cara de mosqueo que tenía, decidió que sería mejor levantar la mano en señal de saludo y sentarse donde estaba hace un rato.

Le había resultado la mar de extraño, pero no pensó mucho más en el asunto. Tenía otras cosas en las que pensar, como en qué hacer con el otro chico que llevaba con ellas un buen rato, ella sabía que él la quería, pero ella no sabía si sentía lo mismo, nunca le había pasado algo como eso, puesto que ella era siempre la que se enamoraba antes.

Ella le miraba mientras seguía pensando en qué decirle a ese chico, ese chico la miraba de vez en cuando, vergonzoso de lo que pudiese responderle. Pero ninguno de los dos se percataba de que había otra persona que les estaba mirando a los dos, que sentía una opresión en el pecho cuando se le pasaba por la cabeza las cosas que estaría pensando la chica mientras miraba a otro chico que no era él. ¿Qué iba a hacer? Nunca se le había confesado, la quería tanto que tenía miedo de confesarle sus sentimientos, así que solo se dedicaba a ser uno de sus mejores amigos.

El concierto terminó y todos iban a salir afuera del local.

-Hey! –le dijo una chica a su amiga- venga vamos~

-Un segundo, quiero beber algo de agua antes de salir de aquí.

-Está bien, entonces te esperamos todos afuera –dijo su amiga mientras se iba con todos los demás; o tal vez no con todos…

La chica se acercó a una mesa que estaba alejada para coger un vaso y echarse agua; terminó de beber y sintió que alguien estaba acercándose a ella desde atrás, fue a darse la vuelta, y sin darle tiempo a girarse, sintió unos brazos que se iban desplazando bajo los suyos, lentamente la recorrían de una manera anhelante, con toda la delicadeza y pasión con la que se puede tocar a una persona. Al llegar a sus manos, las acarició tímidamente mientras las juntaba y las colocaba en su barriga al mismo tiempo que la abrazaba desde atrás. Pegó su cuerpo al de ella, como si quisiera fusionarse en ese mismo momento y convertirlos a ambos en uno solo, se acercó al oído de ella desde el lado izquierdo y como un susurro le dijo ‘’No me dejes nunca… te necesito a mi lado. Te amo’’. 

En ese momento ambos conectaron de la forma más extraordinaria  que pueda haberse, el corazón de aquel chico se había destapado, y el de la chica, sin ella saberlo, también. A ella le latía el corazón de una forma desenfrenada, él le estaba demostrando cuánto la amaba; ella finalmente se giró y le vio la cara al chico, era su amigo, el que antes la miraba de una forma tan extraña. Se miraron a los ojos, y a través de ellos podían ver el alma del otro; se podían transmitir los sentimientos que no se atrevían a desvelar en palabras.

Él la agarraba con firmeza, pero a la vez también con delicadeza y ternura; ella se aferraba a él de su cuello, apoyó su cabeza en el pecho del chico, cerró los ojos y escuchó los latidos de su corazón, ¡parecía que se le iba a salir! Pero sonrió, porque sabía que al de ella le pasaba lo mismo.

Sus respiraciones se entrecortaban, ambos estaban muy nerviosos, se necesitaban en aquel momento con desesperación y no sabían por qué.

-No te vayas, quédate conmigo… -le dijo él a ella con la voz entrecortada y temblorosa-.

Ella sabía que debía irse con los demás, y él también, pero su voz interior le decía que se quedase con él, que no se marchase.

No podía describir lo que sentía en ese momento, jamás la habían hecho sentir así, jamás pensó que él precisamente la hiciese sentir así. Podía descifrar a través de lo que le había dicho anteriormente que la quería como no había otra cosa en el mundo, y aquella forma en la que la agarraba, de forma tan posesiva, con dulzura, con cuidado, con pasión, con amor… La habrían abrazado de esa forma miles de veces, pero esa era la primera vez que sentía algo especial con este acto. Algo único e inigualable.

La luna no durmió; por esperar a abrazarte en mi casa y, el sol despertó tan triste; que no sonrió por no verse reflejado en tu mirada.’’

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